ante el espejo

 

Permito que la gratitud sea mi guía.

 

 

Cierto hombre susurró:

 

¡Dios, háblame!

 

y el árbol cantó.

 

Érase una carretera de montaña, estrecha, con muchas curvas; a la izquierda, el precipicio, y a la derecha, la montaña escarpada. Un grupo de peregrinos avanza por la carretera al atardecer.

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