ante el espejo

 

Te lo pido temblando, como un niño:

 

Guárdame para mí una “nochebuena”.

  

Señor, haz de nuestro hogar un sitio de tu amor.

 

Que no haya injuria porque Tú nos das comprensión.

 

Que no haya amargura porque Tú nos bendices.

Esta carta representa el balance de mi vida. Tengo 82 años, 4 hijos, 11 nietos, 2 bisnietos y una habitación de 12 m2. Ya no tengo mi casa ni mis cosas queridas, pero sí quien me arregla la habitación, me hace la comida y la cama, me toma la tensión y me pesa. Ya no tengo las risas de mis nietos, el verlos crecer, abrazarse y pelearse; algunos vienen a verme cada 15 días; otros, cada tres o cuatro meses; otros, nunca.

3379837ead2384500fc07ed02c8af548.jpg