cuentacuentos

 

Un campesino cansado de la rutina del campo y de tanto trabajo duro, decidió vender su finca. Como sabía que su vecino era un destacado poeta, decidió pedirle el favor que le hiciera el aviso de venta. El poeta accedió gustosamente. El aviso decía: "Vendo un pedacito de cielo, adornado con bellas flores y verdes árboles, hermosos prados y un cristalino río con el agua más pura que jamás hayan visto".

 

El poeta tuvo que marcharse por un tiempo, pero a su regreso decidió visitar a sus nuevos vecinos, pensando que aquél hombre del aviso se había mudado. Su sorpresa fue mayor al ver al campesino trabajando en sus faenas. El poeta preguntó: ¡Amigo! ¿No se iba de la finca?

  

Un día preguntó un sabio a sus amigos lo siguiente:

 

¿Por qué la gente se grita cuando están enojados? Los hombres pensaron unos momentos:

 

Un joven de 24 años se asomó por la ventana del tren y gritó...

 

"¡Papá, mira los árboles, nos siguen, van muy rápido!"

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