el sur también existe
África, el "boom" que nunca llega
15
Abril 2015

África, el "boom" que nunca llega

 

Ninguna amenaza para el desarrollo de un país es comparable a la de que sus habitantes mueran de sida, de ébola o de inanición.

El mapamundi de los riesgos mundiales a largo plazo elaborado por el World Economic Forum y Zurich, presentado ayer, desvela un abanico de nuevos problemas y un puñado de viejas miserias. Quien vive en China se expone a los males del urbanismo alocado y desmedido, y a los efluvios de la contaminación que genera el PIB desbocado. Quien habita en EEUU se arriesga a que su empresa sufra un ciberataque o a carecer de suficientes infraestructuras. El desarrollo tiene efectos secundarios: acarrea malestar social y dramas individuales. Que se lo digan a muchos de los europeos atrapados en las listas del paro (el desempleo es el principal problema a medio y largo plazo de la UE detectado por Zurich).

  

Sin embargo, ninguna región soporta tan alto riesgo como África de que a sus habitantes les arrebate la vida una hambruna o una enfermedad infecciosa. El drama africano es antiguo. Pero hay una diferencia que hace más hirientes los augurios de Zurich sobre el futuro: antes, millones de africanos convivían con la miseria porque sus países no crecían; hoy, nacen y mueren (pronto) en los márgenes del desarrollo pese a que sus economías crecen a velocidad de vértigo. Según el FMI, son africanos nueve de los diez países que más crecieron de media entre 2008 y 2013 -o sea, el periodo en el que Estados Unidos y la UE se ahogaban en el fango de la crisis-. Sólo China desentona en un top ten donde estados como Sierra Leona, Ruanda, Etiopía o Ghana crecen a un ritmo superior al 8%. Según el Africa Progress Panel, liderado por el ex secretario general de la ONU, Kofi Annan, «entre 2012 y 2013, más de un tercio de los países de la región presentaron índices de crecimiento superiores al 6%».

  

La institución aporta cifras macro que invitan a la esperanza y estadísticas que refuerzan el desaliento. Pese al mejor engranaje del PIB (la agricultura pierde peso en favor de otras actividades), pese a que «la inversión extranjera se ha duplicado» en la última década y pese a que «los índices de pobreza han caído por primera vez en una generación», el número de habitantes malnutridos ha pasado de los 173 millones de 1990 a los 223 millones de 2010. En el mismo periodo, el peso de la región en la bolsa de pobreza mundial ha pasado del 22% al 33%. África es un poco más rica, pero tiene casi los mismos pobres. Una nueva contradicción para una región con demasiados viejos problemas.

 

JUAN T. DELGADO en “El Mundo”

 

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