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Ejecución de menores en Irán
29
Enero 2016

Ejecución de menores en Irán

 

Mahmoud Asgari y Ayaz Marhoni tenían 15 años cuando fueron condenados a muerte acusados de haber forzado sexualmente a otro menor. El 19 de julio de 2005, a la edad de 16 años, fueron ahorcados públicamente en una plaza de Mashhad, al noroeste de Irán. Las fotos de sus cuerpos colgando de una grúa fueron difundidas por algunos medios iraníes. Armand Mohammadi contaba 12 años cuando fue sentenciado a la pena capital acusado de matar a un hombre. Se pasó seis años en el corredor de la muerte y a los 18 fue ejecutado.

  

Sus casos aparecen recogidos en el informe que Amnistía Internacional (AI) ha hecho público este martes para denunciar las ejecuciones de menores que tienen lugar en Irán. Aunque el país ratificó hace más de dos décadas la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN), esta organización ha documentado entre 2005 y 2015 un total de 73 ejecuciones de jóvenes que fueron condenados a muerte cuando todavía no habían superado la mayoría de edad (18 años).

  

Según la ONU, al menos 160 menores iraníes permanecen encarcelados en la actualidad a la espera de ser ejecutados. El informe 'Crecer en el corredor de la muerte' de AI desvela el panorama desolador de unos jóvenes que a edades muy tempranas se vieron envueltos en trifulcas que terminaron con un apuñalamiento, robos, tráfico de drogas o simplemente prácticas sexuales prohibidas y, tras ser enjuiciados, resultaron condenados a la pena capital.

  

Aunque en los últimos años Irán ha introducido cambios en su código penal para que los jueces puedan conmutar la pena de muerte en los casos de menores tras evaluar su salud mental, AI denuncia que las ejecuciones de jóvenes que fueron condenados en la infancia continúan, "a menudo tras juicios injustos, sin garantías procesales, en base a confesiones forzadas obtenidas bajo tortura", reza el informe, de más de 100 páginas.

  

La naturaleza de las preguntas a las que son sometidos algunos de estos jóvenes durante los juicios demuestra la inconsistencia de las condenas. Fatemeh Salbehi fue ejecutada el pasado octubre acusada de haber matado a su marido a la edad de 17 años. Contrajo matrimonio por la fuerza a los 16. Durante el juicio fue sometida a una evaluación psicológica en la que le preguntaron si rezaba y estudiaba textos religiosos.

  

Asimismo, Amnistía denuncia casos de menores arrestados que no tienen acceso a un abogado durante el proceso judicial; jóvenes analfabetos que no son informados de su derecho a exigir la repetición del juicio; o menores que, tras ser examinados finalmente por un letrado, presentan señales evidentes de tortura.

  

La incomunicación prolongada, las amenazas y los malos tratos son utilizados por los oficiales policiales para obtener confesiones, recoge el informe. Hamid Ahmadi, de 17 años, fue arrestado en 2008 acusado de matar a un hombre, si bien él negó siempre los hechos. Durante su detención en comisaría, fue atado de pies y brazos y golpeado en los genitales repetidamente. Durante el juicio, el joven dijo que un oficial le había asegurado que si confesaba el crimen no sería ejecutado, tras lo cual confesó una declaración "falsa", según él mismo reconoció más tarde delante del juez. Ahmadi fue ejecutado en 2010 sin que el tribunal investigara la denuncia de supuestas torturas.

  

Irán establece la edad mínima de enjuiciamiento criminal, que varía según los países, en los signos físicos de la pubertad. El vello púbico en el caso de los chicos y la menstruación en el de las chicas. A partir del momento que sus cuerpos presentan estos cambios biológicos, son tratados como adultos ante la ley.

  

Desde 1999, el país cuenta con tribunales especiales para menores y adolescentes. Sin embargo, muchas causas criminales en las que se ven envueltos menores, incluidas aquellas que son castigadas con la muerte, son tratadas en cortes para adultos. A todo ello, al ser Irán un estado islámico regido por la Sharía, algunos de estos jóvenes condenados a la pena capital son sentenciados por los denominados crímenes 'hodud', es decir, actos contrarios a la legislación islámica tales como el adulterio, la violación, las relaciones homosexuales, el consumo reiterado de bebidas alcohólicas o las relaciones sexuales fuera del matrimonio. Por todos estos delitos, incluido la ofensa a Dios, algunos jóvenes iraníes son llevados a la horca.

  

Otra causa frecuente es el tráfico de drogas. La ley anti-drogas de Irán castiga con la pena capital el tráfico. Y, según reporta AI, si bien son pocos los casos de niños iraníes ejecutados por delitos de drogas, al ser enjuiciados en tribunales especiales para menores, la organización denuncia que sí se producen ejecuciones de menores afganos condenados por Tribunales Revolucionados al no haber sido posible probar su edad.

  

Amnistía hace un llamamiento a los gobiernos internacionales para que aprovechen el acercamiento diplomático de Irán con Occidente para presionar a la República Islámica para que abola la pena de muerte entre los menores de edad.

 

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