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El cólera azota Yemen
25
Mayo 2017

El cólera azota Yemen

Una semana después de que se declarara el estado de emergencia, el cólera está fuera de control en la castigada geografía de Yemen. En el plazo de un mes la enfermedad ha causado 315 muertes y los casos de posibles infectados se han duplicado dramáticamente en los últimos días.

"Los hospitales están llenos de enfermos. Las clínicas públicas están desbordadas. Hay pacientes infectados de todas las edades. Niños, adultos y ancianos", relata a EL MUNDO el doctor yemení Adel Naser vía telefónica desde Saná. "La situación es muy peligrosa y el Gobierno no parece capaz de controlarlo. El cerco que sufre el país tampoco ayuda a distribuir los medicamentos necesarios", agrega el galeno.

Una alarma que también lanza la Organización Mundial de la Salud (OMS). En la última semana la cifra de contagiados ha pasado de los 11.000 casos a los 23.500. El cólera, causado por el consumo de comida o agua contaminados con la bacteria 'vibrio cholerae', se ha extendido ya por 18 de las 22 provincias del país. Según la OMS, en los próximos seis meses 300.000 personas podrían resultar afectadas por la enfermedad con un número "extremadamente alto" de fallecidos.

Desde el pasado octubre el cólera ha segado 362 vidas. La OMS advierte de que la propagación es "extremadamente rápida", incrementada por la llegada de las lluvias, el escaso acceso al agua o el daño causado a las instalaciones médicas por la campaña de bombardeos que la coalición árabe liderada por Arabia Saudí inició hace dos años.

Médicos Sin Fronteras (MSF), que trabaja en 13 hospitales de Yemen y brinda apoyo a mas de 25 centros en 11 provincias del país, se ha sumado este lunes a la preocupación alertando de que el cólera "puede volverse incontrolable ya que los casos de esta enfermedad y los de diarrea acuosa aguda están aumentando". "Antes del brote, el sistema de salud de este país estaba al limite y las necesidades de la población eran ya enormes", ha recordado Ghasan Abu Chaar, coordinador general de MSF en Yemen.

"Para lograr tener el brote bajo control no bastará simplemente con tratar a aquellos que acuden a los centros médicos, también necesitamos dirigirnos a la fuente de la enfermedad mejorando las actividades de agua y saneamiento y trabajando con las comunidades para evitar nuevos casos", ha indicado Abu Chaar. Precisamente MSF ha denunciado la escasez de escasez de medicamentos, entre ellos, fluidos intravenosos y sales de rehidratación oral, esenciales para el tratamiento del cólera.

La epidemia es la última calamidad que azota Yemen. En los últimos dos años, más de 10.000 personas han muerto bajo el plomo y en las refriegas que libran el grupo rebelde chií de los hutíes y grupos afines y los grupos leales al presidente Abdo Rabu Mansur Hadi. Más de 44.000 personas han resultado heridas. El bloqueo -Yemen importa el 90 por ciento de los alimentos- ha colocado al país al borde de la hambruna. Solo el 45 por ciento de las instalaciones sanitarias se hallan en funcionamiento. Dos tercios de la población carece de acceso a agua potable, según la ONU.

La coalición saudí ha impuesto severas restricciones a la importación de bienes y a su movimiento dentro del país complicando el trabajo de las organizaciones humanitarias que aún operan en la nación más pobre del golfo Pérsico. Entidades como MSF han pedido en reiteradas ocasiones que se facilite la importación de suministros médicos y se proporcionen garantías por todas las partes en liza para que "el personal médico y los trabajadores humanitarios puedan alcanzar las áreas afectadas por el conflicto".

Alrededor de 3,3 millones de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares desde 2015 y 2,2 millones de menores de edad padecen desnutrición. De ellos, medio millón sufren desnutrición severa. A la carestía se suma, además, que el personal médico en Yemen no recibe su salario desde el pasado septiembre y muchos se han visto abocados a buscar otro trabajo para que sus familias salgan adelante.

Yemen es víctima de la "guerra proxy" que protagonizan Riad y Teherán. Lejos de acercar posturas, las fallidas negociaciones de paz celebradas en agosto en Kuwait avivaron unas refriegas de las que sacan rédito los yihadistas. Tanto Al Qaeda en la Península Arábiga como la filial local del autodenominado Estado Islámico han aprovechado el río revuelto para sumar militantes y expandirse por amplias zonas del país.

Como muestra de la indignación que recorre la capital yemení, el enviado especial de la ONU para el país Ismail Uld Sheij Ahmed ha sufrido este lunes un incidente a su llegada al aeropuerto de la ciudad. El diplomático mauritano ha sido recibido por manifestantes afines a los hutíes con piedras, huevos y zapatos. Ismail no ha resultado herido pero su escolta ha tenido que lanzar disparos al aire para dispersar a los agresores.

El enviado de la ONU se encuentra en la capital para reunirse con las autoridades rebeldes y tratar de alcanzar un acuerdo de alto el fuego antes del inicio del mes sagrado musulmán de Ramadán, que comienza el próximo sábado, y allanar así el camino a una nueva ronda de negociaciones entre las partes en conflicto. El alto el fuego, sin embargo, no se antoja fácil. En los últimos días los hutíes han acusado a Ismail de "no ser neutral" y de proponer "las soluciones que le dicta la coalición árabe" encabeza por Riad.

FRANCISCO CARRIÓN, El Mundo

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