el sur también existe

 

Ninguna amenaza para el desarrollo de un país es comparable a la de que sus habitantes mueran de sida, de ébola o de inanición.

 

Sumergidos en las entrañas del infierno desde su más tierna infancia, arrastran sus pequeños cuerpos por estrechos túneles, oscuros y peligrosos. Sus manos se convierten en improvisadas herramientas con las que recogen piedras, o escarban la tierra durante largas jornadas. Colocan explosivos y acarrean pesadas cargas. Se estima que un millón de niños trabajan en la minería y en las canteras de todo el mundo. La mayoría no ha cumplido los 10 años...

  

Vivimos en un mundo en el que la indiferencia se ha globalizado. Para transformarlo, debemos recuperar, desde la justicia y la caridad, el significado más profundo de la solidaridad expresado en la exhortación Evangelii Gaudium, del papa Francisco.

  

En 2015 iniciamos la Campaña 56 con el lema “Luchamos contra la pobreza, ¿te apuntas?”.

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