perlas de Francisco

 

Queridos jóvenes, muy buenas tardes.

 

En esta, su tierra natal, quisiera agradecer especialmente a san Juan Pablo II, que soñó e impulsó estos encuentros. Desde el cielo nos está acompañando viendo a tantos jóvenes pertenecientes a pueblos, culturas, lenguas tan diferentes con un solo motivo: celebrar que Jesús está vivo en medio nuestro. Y decir que está vivo, es querer renovar nuestras ganas de seguirlo, nuestras ganas de vivir con pasión su seguimiento. ¡Qué mejor oportunidad para renovar la amistad con Jesús que afianzando la amistad entre ustedes! ¡Qué mejor manera de afianzar nuestra amistad con Jesús que compartirla con los demás! ¡Qué mejor manera de vivir la alegría del Evangelio que queriendo «contagiar» su Buena Noticia en tantas situaciones dolorosas y difíciles!

  

El cristiano que se esconde detrás del «siempre se ha hecho así...» comete pecado, convirtiéndose en idólatra y rebelde y viviendo una «vida parcheada, a medias», porque cierra su corazón a las «novedades del Espíritu Santo». El Papa Francisco, en la misa celebrada el lunes 18 de enero por la mañana en la capilla de la Casa Santa Marta, invitó a dejar espacio a las «sorpresas de Dios» y a liberarse de las «costumbres».

 

Cuando el pueblo de Israel salió de Egipto y de la condición de esclavitud, y una vez establecido en su tierra, el pueblo elegido alcanza una cierta autonomía, un cierto bienestar y "corre el riesgo de olvidarse de las situaciones tristes del pasado, superadas gracias a la intervención de Dios y a su infinita bondad". Por eso las Escrituras exhortan a recordar, a hacer memoria de todo el camino hecho en el desierto, en el tiempo del hambre y la desesperación. Así lo ha recordado el santo padre Francisco esta tarde, en la homilía de la misa celebrada en la catedral de Roma, San Juan de Letrán, en la solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo. 

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