perlas de Francisco

 

1. María, icono de una Iglesia que evangeliza porque es evangelizada

  

En la Bula de convocación del Jubileo invité a que «la Cuaresma de este Año Jubilar sea vivida con mayor intensidad, como momento fuerte para celebrar y experimentar la misericordia de Dios» (Misericordiae vultus, 17).

 

1. María, icono de una Iglesia que evangeliza porque es evangelizada

  

En la Bula de convocación del Jubileo invité a que «la Cuaresma de este Año Jubilar sea vivida con mayor intensidad, como momento fuerte para celebrar y experimentar la misericordia de Dios» (Misericordiae vultus, 17).

  

El cristiano que se esconde detrás del «siempre se ha hecho así...» comete pecado, convirtiéndose en idólatra y rebelde y viviendo una «vida parcheada, a medias», porque cierra su corazón a las «novedades del Espíritu Santo». El Papa Francisco, en la misa celebrada el lunes 18 de enero por la mañana en la capilla de la Casa Santa Marta, invitó a dejar espacio a las «sorpresas de Dios» y a liberarse de las «costumbres».

 

En esta noche brilla una «luz grande» (Is 9,1); sobre nosotros resplandece la luz del nacimiento de Jesús. Qué actuales y ciertas son las palabras del profeta Isaías, que acabamos de escuchar: «Acreciste la alegría, aumentaste el gozo» (Is 9,2). Nuestro corazón estaba ya lleno de alegría mientras esperaba este momento; ahora, ese sentimiento se ha incrementado hasta rebosar, porque la promesa se ha cumplido, por fin se ha realizado. El gozo y la alegría nos aseguran que el mensaje contenido en el misterio de esta noche viene verdaderamente de Dios.

 

Más allá del hambre físico el hombre lleva consigo otra hambre —todos tenemos esta hambre— un hambre más importante que no puede ser saciada con un alimento ordinario. Se trata de hambre de vida, hambre de eternidad que solamente Él puede saciar porque es el pan de vida. Jesús no elimina la preocupación y la búsqueda del alimento cotidiano, no, no elimina la preocupación por lo que te puede mejorar la vida.

  

Queridas Beatitudes, eminencias, excelencias,

 

Queridos hermanos y hermanas:

 

Les agradezco la invitación que me han hecho a que les dirija la palabra en esta sesión conjunta del Congreso en «la tierra de los libres y en la patria de los valientes». Me gustaría pensar que lo han hecho porque también yo soy un hijo de este gran continente, del que todos nosotros hemos recibido tanto y con el que tenemos una responsabilidad común.

 

Las reflexiones del Papa han tomado como referencia 1 Samuel 18,6-9; 19,1-7 que habla de la victoria de los israelitas sobre los filisteos gracias al valor de joven David. La alegría de la victoria se transforma pronto en tristeza y envidia en el rey Saúl al ver que las mujeres alababan a David por haber matado a Goliat. Entonces, afirma Francisco "esa gran victoria comienza a convertirse en derrota en el corazón del rey" en el que se insinúa, como sucede en Caín, "la semilla de los celos y de la envidia".

 

Queridos hermanos y hermanas:

 

En el relato del Evangelio de Marcos hemos escuchado también la experiencia de Bartimeo, que se unió al grupo de los seguidores de Jesús. Fue un discípulo de última hora. Era el último viaje del Señor de Jericó a Jerusalén, adonde iba a ser entregado. Ciego y mendigo, Bartimeo estaba al borde del camino, marginado, y cuando se enteró del paso de Jesús, comenzó a gritar.

 

Inspirada en el Cántico de las criaturas de san Francisco de Asís, el papa Francisco ha hecho pública su encíclica Laudato si’. Un texto en el que, criticando la “cultura del descarte”, Bergoglio invita a dejar “un planeta habitable para la humanidad que nos sucederá”.

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