perlas de Francisco

  

SER SABIOS, APRENDER A LLORAR, APRENDER A AMAR

 

MANILA, 18 Enero.- Como ya hizo en la Misa que presidió en Tacloban, el Papa Francisco decidió dejar de lado el discurso que tenía preparado para el encuentro con los jóvenes en la Universidad de Manila (Filipinas) e improvisó extensas y sentidas palabras en las que exhortó a los 70 mil asistentes a no ser jóvenes de museo, que solo acumulan información, sino ser sabios y aprender a llorar, a conmoverse con el sufrimiento ajeno, aprender a amar, dejarse amar y evangelizar por los pobres, los enfermos y huérfanos, quienes “tienen mucho que enseñarnos”.

1. «El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande» (Is 9,1).

Esta profecía de Isaías no deja de conmovernos, especialmente cuando la escuchamos en la Liturgia de la Noche de Navidad. No se trata sólo de algo emotivo, sentimental; nos conmueve porque dice la realidad de lo que somos: somos un pueblo en camino, y a nuestro alrededor –y también dentro de nosotros– hay tinieblas y luces. Y en esta noche, cuando el espíritu de las tinieblas cubre el mundo, se renueva el acontecimiento que siempre nos asombra y sorprende: el pueblo en camino ve una gran luz. Una luz que nos invita a reflexionar en este misterio: misterio de caminar y de ver.

 

Que las iglesias jamás se conviertan en casas de negocios, la redención de Jesús es siempre gratuita. Lo afirmó el Papa Francisco en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta en el día de la fiesta de la Presentación en el Templo de la Bienaventurada Virgen María.

 

Quiero creer en Dios Padre, que me ama como un hijo, y en Jesús, el Señor, que me infundió su Espíritu en mi vida para hacerme sonreír y llevarme así al Reino eterno de vida. Creo en la Iglesia.

 

La Iglesia "no es rígida", la Iglesia "es libre", subrayó el Papa Francisco en su homilía en la Capilla de la Casa Santa Marta. Y advirtió acerca de tres tipos de personas que pretenden llamarse cristianos: los que quieren la "uniformidad", los que pretenden las "alternativas" y los que buscan las "ventajas". Para estos "la Iglesia no es su casa", sino "un alquiler".

 

Pablo Calvo, el periodista colega y amigo que entrevistó al papa Francisco en una audiencia para 8 personas el 7 de julio pasado, publicó en la revista Viva del diario Clarín de Buenos Aires que le preguntó al pontífice argentino cuál es para él la fórmula de la felicidad. "Le quería preguntar a usted que además de Papa, es técnico químico ¿cuál es la fórmula de la felicidad?", le dijo el periodista en ese encuentro.

 

Cuando el pueblo de Israel salió de Egipto y de la condición de esclavitud, y una vez establecido en su tierra, el pueblo elegido alcanza una cierta autonomía, un cierto bienestar y "corre el riesgo de olvidarse de las situaciones tristes del pasado, superadas gracias a la intervención de Dios y a su infinita bondad". Por eso las Escrituras exhortan a recordar, a hacer memoria de todo el camino hecho en el desierto, en el tiempo del hambre y la desesperación. Así lo ha recordado el santo padre Francisco esta tarde, en la homilía de la misa celebrada en la catedral de Roma, San Juan de Letrán, en la solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo. 

   

Buenas tardes. Muchas gracias. Estoy contento. Ha sido un viaje hermoso. Espiritualmente me ha hecho bien. Estoy bastante cansado, pero con el corazón alegre. Me ha hecho bien. Encontrarte la gente te hace bien porque el Señor trabaja en cada uno de nosotros. Trabaja en el corazón. La riqueza del Señor es tanta que siempre podemos recibir tantas cosas hermosas de los otros. Esto me hace bien a mí. Como primer balance.

 

En la Iglesia hay personas que siguen a Jesús por vanidad, sed de poder o de dinero; que el Señor nos dé la gracia de seguirlo sólo por amor.

 

Queridos hermanos y hermanas, Feliz y santa Pascua.

 

El anuncio del ángel a las mujeres resuena en la Iglesia esparcida por todo el mundo: « Vosotras no temáis, ya sé que buscáis a Jesús el crucificado. No está aquí. Ha resucitado... Venid a ver el sitio donde lo pusieron» ( Mt 28,5-6).

3379837ead2384500fc07ed02c8af548.jpg