perlas de Francisco

«La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús». Así empieza la Exhortación apostólica “Evangelii Gaudium”, en la que el Papa Francisco recoge la riqueza de los trabajos del Sínodo dedicado a “La nueva evangelización para la transmisión de la fe” celebrado del 7 al 28 de octubre de 2012.

El cristiano debe vencer la tentación de "mezclarse en la vida de los demás". Fue esta la exhortación del papa Francisco en la misa que celebra diariamente en la Casa Santa Marta. El santo padre también destacó que el chisme y la envidia hacen mucho daño a la comunidad cristiana y que no se puede "decir solo la mitad que nos conviene".

Ni chismes ni comparaciones

Los cristianos que piden no deben nunca encontrar puertas cerradas. Las iglesias no son oficinas donde presentar documentos y papeles cuando se pide entrar en la gracia de Dios. “¡No debemos instituir el octavo sacramento, el de la aduana pastoral!”.

   El capítulo 15 del Evangelio de Lucas contiene las tres parábolas de la misericordia: la de la oveja perdida, la de la moneda perdida, y después la más amplia de todas las parábolas, típica de san Lucas, la del padre de los dos hijos, el hijo “pródigo” y el hijo que se cree justo. Que se cree santo.

Francisco es recibido en el puerto de Lampedusa por un grupo de sin papeles con sus gorras blancas. Uno de ellos, nada más desembarcar, le dirige sus súplicas escritas en un papel. El Papa escucha con atención y, al final, le abraza. Antes, Francisco lanzó al mar una corona de flores y rezó, en silencio, por "todos los que no están aquí".

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