Y cada recién llegado porta consigo
alegrías, tristezas, mezquindades
y un despertar insospechado.
Dales a todos la bienvenida y agasájalos,
aunque traigan consigo un vendaval de sufrimiento
que arrase violentamente tu casa,
y la despoje de todos sus enseres.
Acoge amablemente a todo huésped
porque ignoras quien será el mensajero
de las nuevas alegrías.
Abre los brazos
a todo pensamiento oscuro, a la vergüenza
y a la malicia, e invítales a entrar.
Y no olvides dar las gracias a quien llame a tu puerta
porque todos portan consigo un mensaje del infinito.
JELALUDDIN RUMI
