Una comunidad dice mucho

Una comunidad dice mucho 
cuando es de Jesús.
Cuando habla de Jesús 
y no de sus reuniones.

Cuando anuncia a Jesús 
y no se anuncia a sí misma.
Cuando se gloría de Jesús 
y no de sus méritos.
Cuando se reúne en torno a Jesús
y no en torno a sus problemas.
Cuando se extiende para Jesús
y no para sí misma.
Cuando se apoya en Jesús
y no en su propia fuerza.
Una comunidad dice mucho
cuando es de Jesús.

Una comunidad dice poco 
cuando habla de sí misma.

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Una comunidad no se tambalea por los fallos,
sino por la falta de fe.
No se debilita por los pecados
sino por la ausencia de Jesús.
No se rompe por las tensiones
sino por olvido de Jesús.
No se ahoga por la falta de aire
sino por la asfixisia de Jesús.
Una comunidad sólo se pierde
cuando ha perdido a Jesús.
Una comunidad es fuerte
cuando Jesús dentro de ella es fuerte.
Una comunidad marcha unida 
cuando Jesús está en medio.
Una comunidad se extiende
cuando extiende a Jesús.
Una comunidad vive
cuando vive Jesús.
Una comunidad convence y llena
cuando es la comunidad de Jesús.
(Loidi. P.)

ORACIÓN POR MI COMUNIDAD

Padre, hoy quiero pedirte
por mis hermanos de comunidad.
Tú los conoces personalmente:
conoces su nombre y sus apellidos,
sus virtudes y sus defectos,
sus alegrías y sus penas,
su fortaleza y su debilidad,
sabes toda su historia;
los aceptas como son
y los vivificas con tu Espíritu.

Tú, Señor, los amas,
no porque sean buenos,
sino porque son hijos tuyos.

Enséñame a quererlos de verdad,
a imitación de Jesucristo,
no por sus palabras o sus obras,
sino por ellos mismos,
descubriendo en cada uno,
especialmente en los más débiles,
el misterio de tu amor infinito.

Te doy gracias, Padre,
porque me has dado hermanos.
Todos son un regalo para mí,
un verdadero “sacramento”,
signo sensible y eficaz
de la presencia de tu Hijo.

Dame la mirada de Jesús
para contemplarlos,
y dame su corazón
para amarlos hasta el extremo,
porque también yo quiero ser
para cada uno de ellos
“sacramento” vivo
de la presencia de Jesús. Amén