Buscando a Dios

Que te busque en paz, Señor.
Que no me impaciente en la búsqueda, pero que no me retrase.
Que te busque en mi corazón y que te encuentre en los demás.
Tú estás en mi soledad; por tanto, no estoy solo.
Estás detrás de toda la naturaleza, luego toda ella es bella.
Te encuentro en la sonrisa de un niño, porque tú eres sencillo.
Estás en la mirada del que sufre; que no permanezca indiferente.
Te encuentro en la brisa del mar, porque tú eres luz y vida.
Estás en mi dolor, en mi duda, en mi pecado; porque tú estás conmigo y me amas.
Te encuentro junto a mi prójimo; porque eres Padre de todos.
Estás con el moribundo; porque tú eres la Resurrección y la Vida.
Te encuentro en el amor; porque quieres que seamos felices.
Estás y vives con todos nosotros.
Estás en mis alegrías y éxitos; porque me quieres más que nadie
Estás y me acompañas aunque no lo sepa, aunque no lo crea.
Estás en mis dudas y en mis tormentos; porque no me abandonas nunca.
Estás en mi debilidad y flaqueza; porque sólo Tú eres fuerte y poderoso.
Estás y eres; aunque no te busque.
Pero que te busque en paz, Señor.
Lléname y sáciame de tu “agua”.
¿Será que estoy lleno y aún no me doy cuenta?

(M.J.V.-M.)