Año nuevo ¿vida nueva?

Tampoco este año cambiaremos mucho. En el calendario será un año nuevo. Nunca lo habíamos vivido con anterioridad. Pero nuestra vida será parecida pues seguiremos cometiendo los mismos errores. ¿Se puede hacer algo para aprender a vivir de manera diferente?

No hemos de buscar enseguida grandes cambios. No estamos preparados. La verdadera transformación se va dando en nosotros poco a poco, casi sin darnos cuenta. No hay soluciones rápidas a nuestros problemas. Lo primero es escuchar despacio las preguntas que llevamos dentro: ¿qué deseo exactamente?, ¿qué busco?, ¿hacia dónde quiero caminar? Hemos de amar y ser pacientes con «lo que está sin resolver en nuestro corazón». Lo decía el poeta Rilke.

Este año nos pasará seguramente lo de siempre. Seremos víctimas fáciles de los acontecimientos. Nuestro estado de ánimo y nuestro comportamiento dependerán de lo que nos vaya ocurriendo. Si no vivimos en atención vigilante, nuestra vida será una secuencia de reacciones mecánicas, que no nacen del centro de nuestro ser. Sólo la vigilancia interior cambia nuestra mente y nuestro corazón. Sólo desde dentro se aprende a ser mejor.

También este año habrá acontecimientos, personas y situaciones que romperán nuestros planes y proyectos provocando en nosotros rabia, frustración, tristeza profunda o sensación de impotencia. No lo podemos evitar. Lo viviremos como «desgracia» o «mala suerte», pero pueden ser momentos privilegiados para conocernos mejor, aprender a reaccionar y, sobre todo, descubrir fuentes más profundas para vivir.

Ése puede ser precisamente nuestro verdadero problema: no tener fuerzas para cambiar. ¿Quién me puede ayudar a transformar mi corazón? ¿Qué psicólogo me enseñará a ser más humano cada día? ¿Quién me indicará la fuente de la verdadera alegría?

La fe no es una receta para vivir, pero la experiencia de un Dios cercano y el seguimiento evangélico al Maestro de Galilea ofrecen una luz y una fuerza difíciles de encontrar en otra parte. Este año será nuevo si aprendo a comunicarme de manera nueva y más honda con Dios.

José Antonio Pagola