Tolomeo, el sol y la economía

Tolomeo fue un astrónomo y matemático que, allá por el siglo segundo de nuestra era, en Alejandría, meca de la cultura por aquel entonces, redactó un tratado de astronomía conocido como el Almagesto. Durante casi 1.500 años fue la Biblia de todos los astrónomos del mundo conocido. Realmente era una obra muy meritoria. Hizo un derroche de paciente observación del firmamento, de conocimientos matemáticos y de imaginación.

Lo malo es que tenía un fallo, y era decisivo. Partía de un principio radicalmente erróneo; un principio, que parecía muy evidente, pero que no era cierto. Imaginaba que todo el firmamento giraba en torno a la Tierra, inmóvil en el centro del universo. Con el Renacimiento las observaciones astronómicas se fueron haciendo más precisas y evidenciando que la hipótesis de Tolomeo llevaba a predicciones erróneas y problemas sin solución.

Los seguidores de Tolomeo intentaron defender el sistema complicando cada vez más las cosas. Añadían ciclos y epiciclos a las trayectorias de los planetas para tratar de ajustar sus previsiones a la realidad, pero aquello iba cada vez peor.

Hasta que en el siglo XVI Copérnico planteó un cambio revolucionario: el centro de la esfera celeste no era la Tierra, sino que la Tierra y todos los demás planetas giraban en torno al Sol. Con esto se eliminaron de golpe todos los problemas que planteaba un sistema astronómico construido con un centro equivocado.

La vida económica de nuestro mundo está regida por un sistema como el de Tolomeo, gira sobre un centro equivocado. Todo gira en torno al dinero.

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