El jefe del ejército ordenó a los soldados que buscaran entre los escombros a ver si había algo de valor que perteneciera a la Iglesia. Y los soldados así lo hicieron. Buscando entre los escombros encontraron partes de algo que se parecía a una imagen de Cristo en la cruz, fueron uniendo los pedazos que iban encontrando unos por un lado otros por el otro y casi la armaron toda. Y digo casi porque estaban todas las partes de Jesús menos sus brazos.
Entonces los soldados ya sin saber dónde más buscar, fueron a comentarle esto al párroco de esta iglesia. Le sugirieron construir otra y no poner esa; o hacerle unos brazos nuevos. Pero el Padre, después de pensar un rato, les dijo: - No, cuélguenla así como está -.
Así lo hicieron y debajo colocaron un cartel que decía: “A PARTIR DE AHORA, DIOS CUENTA CON TUS BRAZOS”
