Tempestad en el barco

En cierta ocasión, se desató una tempestad en altamar. Parecía que el barco iba a naufragar. Todos corrían de un lugar a otro sin saber qué hacer. Mientras tanto, un niño dormía. Alguien lo fue a despertar. Cuando el chico se dio cuenta de lo que sucedía preguntó:

- “¿Y en manos de quién está el barco?”

- “El barco está en manos de tu padre”. Le respondió.

- “Entonces no tengo por qué preocuparme; él sabrá qué hacer”, dijo confiadamente el niño, y siguió durmiendo.

C.Guzmán

 

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