La gratitud y el desaliento

 

En una ocasión, el demonio organizó una exposición con todas las herramientas que usaba para engañar y dañar a los humanos. 

          Al enterarse, un ermitaño se acercó al lugar y, entrando en el recinto, observó que había una pared inmensa dedicada a un solo objeto. 

          Al aproximarse, vio un cartel en el que podía leerse: “DESALIENTO”. 

          Sorprendido, se dirigió al demonio para preguntarle si realmente esa herramienta era tan peligrosa. 

          Este le contestó que así era: “Si consigues que una persona se desaliente o desanime, la llevarás donde tú quieras”. 

          Intrigado y preocupado, cuando el ermitaño volvió a preguntar por el remedio que podía contrarrestarla.

El demonio le respondió: “El único remedio es la gratitud. Una persona agradecida jamás se desalentará”