Sudán, el nuevo genocidio Africano

La crisis humana que vive la región sudanesa de Darfur debida al conflicto armado que mantienen el Ejército, con el apoyo de tribus árabes respaldadas por el Gobierno (Janjaweed), y los rebeldes del Ejército de Liberación de Sudán (SLA) y del Movimiento para la Justicia y la Igualdad (MJE), que reclaman más derechos para los africanos negros, va camino de convertirse en la mayor de los últimos años si la comunidad internacional no lo remedia.

Tras este enfrentamiento, que amenaza los recientes acuerdos de paz que podrían poner fin a 21 años de guerra civil entre el norte y el sur, se esconden motivaciones religiosas y étnicas, pero sobre todo económicas.

El origen de la crisis

Los rebeldes acusan a las autoridades de Jartum de favorecer ecómicamente a las comunidades árabes del norte (islamistas), en detrimento de esta desértica región habitada por numerosas tribus de raza negra (musulmanes), así como de ejercer una fuerte represión sobre ellas condenándolas al subdesarrollo.

Esta es la razón principal que esgrimieron el SLA y el JEM, cuando en febrero de 2003 decidieron atentar contra intereses gubernamentales, para obligar al Ejecutivo a acabar con su 'marginación histórica'. Para responder a estos ataques, el Gobierno decidió armar a los Janjaweed y les dio carta blanca para actuar.

Las consecuencias del conflicto

La política de tierra quemada llevada a cabo por las milicias árabes ha causado más de 10.000 muertos y obligado a huir de sus hogares a más de un millón de personas. Convertidos en desplazados internos dentro del país, la próxima estación de lluvias puede dejarlos aislados.

Otras 200.000 personas han huido al vecino Chad, aunque, según Cruz Roja, sólo la mitad se ha refugiado en los campamentos del ACNUR. El resto están diseminadas a lo largo de los 600 kilómetros de frontera, en condiciones extremas.

Las ONG, que llevan meses pidiendo ayuda para los civiles, acusan a estas milicias de quema de aldeas, violaciones en masa, asesinatos indiscriminados y otros atentados contra los derechos humanos. El coordinador de Asuntos humanitarios de la ONU en Sudán, Mukes Kapila, no ha dudado en comparar la limpieza étnica que sufre esta región africana, con el genocidio ocurrido hace diez años en Ruanda.

Demandas de los rebeldes

El SPLA y el JEM reclaman para Darfur una parte proporcional de la tarta de beneficios de un país en el que lo ingresos del petróleo suponen el 75% de las exportaciones. También quieren una reforma política que otorgue mayor protagonismo y autonomía a la región y participar en el proceso de paz entre el gobierno del general Omar Hassan Ahmed al Bachir y el Ejército Popular para la Liberación de Sudán (SPLA) en Kenia.

La respuesta internacional

Amnistía Internacional ha instado a la Comunidad Internacional a adoptar medidas de protección para los miles de desplazados de Darfur. La organización pide ayuda material y económica para las víctimas de la guerra y acusa al Gobierno de Jartum de obstaculizar el acceso a los suministros médicos y alimentos, así como de minimizar las repercusiones de la crisis.

El secretario general de la ONU, Kofi Annan, y el secretario general de EEUU, Colin Powell, han anunciado que el Consejo de Seguridad adoptará medidas sancionadoras contra Sudán si no toma medidas para acabar con esta situación.  
 
Marta Arroyo, en El Mundo