La Iglesia y las colas del hambre

Según los datos ofrecidos por la organización, en términos absolutos, la crisis derivada de la pandemia ha provocado que en torno a 500.000 personas hayan pedido ayuda por primera vez a Cáritas o hayan vuelto después de mucho tiempo sin necesitarlo. Explican que, durante esta crisis, una de cada tres personas (33%) es nueva o hacía más de un año que no acudía buscando ayuda. Y, «sólo en los primeros meses de la pandemia las demandas de ayuda se incrementaron un 57%».

Según un informe del Observatorio de la Realidad social de Cáritas Española, de las personas atendidas por Cáritas, 258.000 personas viven en hogares sin ningún ingreso económico. Que son 75.000 personas más que antes del comienzo de esta crisis.

De las personas atendidas por Cáritas, más de 825.000 personas están sufriendo pobreza severa. Considerando pobreza severa a hogares unipersonales con ingresos inferiores a 370 € al mes y hogares con dos adultos y dos menores: ingresos por debajo de 776 € al mes.

Además, 700.000 personas viven en hogares que no pueden hacer frente a los gastos de suministros de su vivienda, siendo incapaces de calentarse adecuadamente o encender la luz siempre que lo necesitan. Y, para casi el 45% de los hogares atendidos por Cáritas afrontar los gastos derivados de la vivienda suponen una grave dificultad.

También señalan otras dificultades a las que se enfrentan las personas que acuden a Cáritas como la brecha digital que sufren los menores para seguir sus clases, la soledad de los mayores, y la situación de personas sin hogar. Y hacen hincapié en la situación de personas migrantes: “En muchos lugares se está aprovechando esta crisis para recrudecer los controles, limitar el acceso y aumentar las violaciones de derechos humanos de estas personas».

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