Otro lunes al sol

—Dicen que la inteligencia artificial va a quitar muchos puestos de trabajo —dijo Antonio, rompiendo el silencio.

Luis removía su café con desgana mientras miraba por la puerta abierta del viejo bar de barrio.

—¿Robots? No creo que vayan a ponerse a limpiar váteres como hace mi mujer, o a recoger la basura como hacía yo hace unos meses.

—Bueno, ya no hay ni cajeros en los supermercados. Ahora tenemos que escanear nuestra propia compra. Que me pongan a mí ahí, al menos estaría ocho horas entretenido —dijo Antonio, mientras tiraba el envoltorio del azucarillo sobre la mesa.

—¿Y lo del chat ese que escribe por ti? Ahora resulta que ni podemos hacer un currículum sin ayuda —añadió Luis, encogiéndose de hombros.

La conversación giró en torno a anécdotas y quejas. Hablaron de cómo los trabajos de siempre iban desapareciendo. Mencionaron a los despedidos de la fábrica del polígono y se lamentaron de que, incluso para pedir cita con el médico, ahora respondía una máquina.

Juan, que llevaba un rato callado, mirando su vaso, levantó la voz, grave y tranquila:

—Tal vez la cuestión no sea si la inteligencia artificial y los robots nos van a quitar el trabajo. A lo mejor deberíamos preguntarnos si hay trabajos que nos ayuden a desarrollarnos como personas y como sociedad.

Volvió el silencio. Luis asintió lentamente mientras miraba su café vacío. Antonio resopló y clavó la mirada en la televisión. Nadie supo qué decir.

El bar quedó en calma. Solo el ruido lejano de las noticias rompía la quietud. Otro lunes más al sol.

@Jotallorente