Tras «Muéveme» llega el 2.º libro de Fermín Negre (Ixcís)

Un extracto de la entrevista que le hicieron a Fermín Negre de Ixcís en la web de la Diócesis de Málaga.

Han pasado tres años de «Muéveme», y ahora llega con otra canción hecha libro.

¿Qué nos trae tu nuevo libro "Dejarme hacer"?

“Dejarme hacer”, en realidad, tiene mucho que ver con mi primer escrito, “Muéveme”, en el que latían estos interrogantes: ¿quién mueve los hilos de mi vida? ¿Qué me mueve cada día a levantarme, a respirar, a latir? Ser conscientes de tantas veces en las que no ha sido Él el movilizador. Uno mismo se ha convertido en quien ha marcado la ruta, ha ideado los planes, ha presentado los proyectos para que Dios después estampara su sello. Es hora de darle la libertad para que ponga patas arriba todas las certezas. Consentir su paso sin tapias ni verjas. Echarse a un lado para no obstruir ni interponerse en su trayectoria hacia nuestro centro. Entorpecer lo menos posible su acción en nosotros. Dios descubre en nuestro barro infinitas posibilidades. Nuestra arcilla es el lugar del encuentro con el Dios de la tierra. El trabajo de los restauradores es minucioso. Trabajo laborioso y delicado de Dios. Cincelar con cuidado hasta llegar a la figura más hermosa. El proyecto más importante que tenemos entre manos somos nosotros mismos y dura toda la existencia. Dejarse hacer es hacer sitio al Espíritu. Atreverse a disminuir y decrecer para que él crezca y se haga inmenso en nosotros. La vida de fe consiste más en acoger y recibir a Dios como don y regalo. Es la capacidad de dejar espacio a la riqueza de un Dios que se te quiere regalar. Más que un montón de compromisos y trabajos a realizar, la tarea más importante consiste en aprender a recibirnos desde Dios y a recibirle como el Huésped que no se queda en el vestíbulo, sino que recorre cada habitación de nuestras moradas. Suya es la obra. Si no, en vano se cansan los albañiles, construyan lo que construyan. Esta reflexión es la que sirve de hilo musical de fondo a este nuevo libro.

¿Qué deseas expresar en sus páginas?

Solo intento transmitir a mi manera, como decía la primera carta de san Juan, lo que he oído y visto, lo que he contemplado y tocado con mis manos y me hace tan feliz. Traigo un sorbo de muchos temas variados que se repiten en nuestra vida. Me acerco a ellos desde un punto de vista humano y desde la fe: las decisiones, la oración, el ego, el discernimiento, la libertad, la autoestima, el poder, la envidia, la vida en pareja, la misión, los cansancios vitales, la polarización, la llamada, la soledad y la tristeza, la lucha por la justicia… 

Lo hago con un lenguaje, creo, que entendible, cercano, sin abstracciones, lleno de imágenes (antiguas y actuales), con pasajes de mi biografía en los cuales cada lector puede encontrar conexiones con la suya. Todo contado a través de vivencias personales, cosas que me han pasado, inquietudes, reflexiones, anécdotas pastorales, cuentos y oraciones (muchas de ellas de las que hago para Rezando Voy), con humor y con amor, y con el Evangelio como luz que da unidad a cada reflexión. Está muy en línea con mi primer libro.

Lo que leen sienten que tiene algo que ver con lo que les está pasando. Y eso engancha. Esto que dice aquí también me pasa a mí y me ilumina para afrontarlo. Muchos, sobre todo a través de Twitter y Facebook, me han comentado que lo tienen en la mesilla de noche y, una vez leído, vuelven a él en pasajes en que se han sentido tocados internamente de un modo especial. Se referían al primero. Espero que con el nuevo ocurra algo parecido. Me hace mucho bien que esté haciendo algo de bien en otras personas.

Estamos en una época en la que parece que no se lee, pero tus libros se están extendiendo muy rápidamente. «Muéveme» acaba de alcanzar su sexta edición y «Dejarme hacer», recién estrenado, ya va por la cuarta.  ¿A qué crees que se debe?

No estoy seguro. Impresionado y muy agradecido por la acogida de ambos libros. Creo que se juntan distintos motivos. Por un lado, llevo más de treinta años recorriendo con Ixcís muchos lugares de España cantando el Evangelio y me conocen por la música. Por otro lado, antes cuando daba charlas, ejercicios o jornadas de formación de algún tipo, siempre me acompañaba la música; ahora se suman los libros (en ellos están mis «apuntes» e intuiciones de muchos años). Siempre agradecido a los compañeros curas, seglares, movimientos, claustros de profesores y comunidades religiosas que me invitan a compartir fe, vida y música en sus lugares y parroquias. La editorial Sal Terrae del Grupo de Comunicación Loyola donde se publica es un plus al ser un sello muy conocido y de confianza para muchos. Siempre agradecido por apostar con las puertas abiertas por mi propuesta. Las redes sociales también están siendo un cauce: el tuit a tuit, el whatsapp a whatsapp y finalmente el boca a boca, que quizá siga siendo el mejor método de contagiar a otro aquello que te parece que merece la pena compartir. También creo que ayuda el que cada capítulo no tiene más de ocho páginas y son independientes entre sí. Suelo recomendar leer uno al día, masticarlo, saborearlo, rezarlo. Y en veintiocho días te lo has leído sin darte cuenta. Hoy la gente pide cosas cortas. Lo estamos viendo en los videos de Internet. Por último, supongo que también tendrá que ver algo el modo en que escribo mis vivencias y mi manera propia de comunicar el Evangelio. Creo que Dios se cuela por cualquier rendija y grieta, y una puede ser a través de estas páginas.

¿Un tercero en camino?

Pues ahora la verdad es que estoy desfondado, literariamente hablando. Durante dos años y pico he estado con «Dejarme hacer» y el último tirón fue agotador. Lo de escribir supone un esfuerzo grande de trabajo que yo no imaginaba. Lo terminé en septiembre del año pasado, aunque salió publicado el 1 de febrero. Tres años se lleva con su hermanito «Muéveme». Pero sí, mi pensamiento es hacer un tercero dentro de tres años, si Dios quiere, y me siento con empuje y motivación. Si no, aquí nos quedamos. Me pasa como con la música. Nunca pensé en comenzar un grupo y escribir canciones, pero, como dice Francisco sobre su elección como papa, «soy una víctima del Espíritu Santo». Y yo me río porque me siento igual. No tenía nada programado con la música y tampoco con esta faceta ahora de escritor y comunicador. Dios sabrá lo que hace. Solo me queda animar a quien lea esta entrevista a acercarse a esta nueva propuesta y a dejarse hacer en las manos del Buen Alfarero. Nos rezamos.